CASA DE EJERCICIOS ESPIRITUALES
VILLA CLAVER

Esta casa se encuentra ubicada en una pequeña colina, a 30 minutos del centro histórico de Cartagena por la vía que conduce a Turbaco. Dos kilómetros después del peaje, antes de llegar a Turbaco, se entra a mano derecha 900 mts, por carretera destapada.

Espacio propicio para la reflexión y la paz interior

Es un lugar apacible, rodeado de naturaleza, con una hermosa vista de Cartagena y el mar que la rodea, propicio para descansar y tener un encuentro consigo mismo y con Dios.

La casa cuenta con una amplia zona verde equipada con dos kioskos, salón de conferencias y capilla con aire acondicionado, servicio de comedor y 20 habitaciones con baño privado, con capacidad para 50 personas con acomodación en habitaciones para dos, tres y cuatro personas.

Villa Claver además de ser un espacio adecuado para realizar Retiros Espirituales y Convivencias, por su ambiente de paz es también un lugar apropiado para celebraciones sacramentales como Bautizos, Matrimonios y Primeras Comuniones de carácter íntimo y familiar. De igual manera, el estar apartada del ruido de la ciudad en un ambiente fresco y natural, es un lugar propicio para eventos institucionales de formación y crecimiento personal.

DATOS DE CONTACTO
*Director: Carlos Franco Revelo, S.J.
E-mail: espiritualidad@sanpedroclaver.co
Cel.: 3004268172
*Jefe de Servicios: Dairo Oliveros
E-mail: villaclavercartagena@gmail.com
Cel.: 3003920604
*Tesorera: Diana Salgado
E-mail: ciajesuscartagena@gmail.com
Tel.: (5) 6647314 Cel.: 3145066484
Dirección oficina principal:
Santuario de San Pedro Claver
Cra. 4 No. 30 – 01
Centro Histórico - Cartagena

VILLA CLAVER, UN RINCON PARA EL ALMA

Por: Marianita Vergara de Dávila Pestana 1969

Yo siempre había soñado encontrar aquí en la tierra, un rinconcito adecuado para los goces del alma,

para copiarlos en el lienzo de mis ojos ávidos de cielo y que, a manera de paisaje, tuviera en maravillosa

combinación, el verde intenso y suave de la primavera, el azul del mar rizado de blanco por la brisa,

una corriente de agua que a su paso, con misterio murmurara como rezos, y donde el aliento perfumado

de las flores me embriagara dulcemente, como embriaga la policromada caricia del sol, cuando se aleja el día.

Y una circunstancia que pudiera llamar de complicidad divina, y queriendo infiltrar ese polen de mi alma

en otras almas, para regarlo mejor, subí un día a la cima de una preciosa y bellísima colina. ¡Y oh milagro de Dios!

En aquella especial altura y como en cuadro de leyenda ante mi pupila absorta encontró mi alma emocionada

el rinconcito de mis sueños místicos hecho realidad; concentrado en él estaba todo el afán de mis anhelos: el monte verde, el agua cantarina, el mar azul y blanco, las flores perfumadas y los dulces arreboles.

Este lugar maravilloso como un pedazo de paraíso trasplantado es Villa Claver, la casa hecha para la dicha y la paz,

en donde los espíritus selectos se dan cita para gozar allí con la naturaleza y con Dios.