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Pedro Claver: Esclavo de los esclavos para siempre

Este artículo hace parte del contenido del Boletín Trimestral (Octubre- diciembre) del Santuario de San Pedro Claver.

Las rutinas de la vida traen la sorpresa de una situación extraordinaria, pero en muchas ocasiones pasa desapercibida. Solo después del tiempo, viene la valoración de aquella realidad que tiene un horizonte de algo más.

El fragor del calor y del trabajo diario, las brisas del mar y su oleaje… los atardeceres y el firmamento cruzado por las aves… el ruido de los carruajes en sus callejuelas, los lamentos lastimeros y silenciosos de los esclavizados… y en una esquina de la ciudad amurallada, en un par de ventanas estrechas de un cuarto semioscuro se teje un compromiso de por vida…

Preparado para emprender caminos nuevos, sin saber lo que depara el futuro; el corazón lleno de grandes deseos y abierto a seguir las huellas donde Dios le lleve… deja tallar la vida para una entrega incondicional, porque no hay límites, ni barreras cuando Dios es quien está de por medio… Pedro acepta las influencias de quienes le ponen en camino y asesoran en la tarea de la maestra vida.

Iluminado el horizonte por el acompañamiento de un amigo y un hermano que le mostró el trabajo por el reino allende de los mares… (Alonso Rodríguez) en la tierra firme, otro maestro ha comenzado el trabajo de la dura realidad (Alonso de Sandoval) preparándole para el combate que ha de librar. (Lectura recomendada: Inscríbete aquí al Ejercicio Espiritual Ignaciano inspirado en San Pedro Claver)

El encuentro con la humanidad siempre necesita un aprendiz de ser humano que ayude a tejer el sentido de la dignidad, a remendar los rotos corazones y junto a otros que le brindan la mano poder evangelizar… a aquellos que han sido arrancados de sus tierras, rotos sus sueños por la dura esclavitud, lejos de todo y en las amarguras de su dolor y soledad, hallarán la mano amiga, la mirada cariñosa, el gesto de vida y la buena compañía de quien apuesta todo por ponerse a su servicio.

Pedro Claver amante de la libertad, ofrenda la vida en favor de los demás, por la entrega sincera de su corazón en medio de una ciudad amurallada. Cartagena a la que llaman la heroica, por la resistencia al invasor, es heroica también por aquél que en verdad humaniza vidas, sin levantar la voz, entrega todo por la fuerza del amor, anima corazones con el coraje de la fe, brinda detalles que siembran esperanza. Este puerto, aunque era la entrada a un mundo nuevo, trajo por la ambición de otros corazones dolor, aflicción, exclusión, sufrimiento, desolación y muerte. (Lectura recomendada: Inscríbete aquí a la oferta permanente de Ejercicios Espirituales en el Santuario de San Pedro Claver)

La lucha interior encuentra eco en una expresión plasmada en su consagración, ese 3 de Abril de 1622, después de la fórmula de los Votos, estampa la consigna de su vida: “Petrus Claver, aethiopum Semper servus” (Pedro Claver, esclavo de esclavos para siempre)

Pedro Claver Corberó, corto en palabras y grande en hechos. Un cristiano comprometido con los últimos o nadies de la humanidad. Gran figura apasionante y arriesgada del siglo XVII, cuya vida se desarrolló en el colorido contexto de aventuras, pasiones e injusticias de Cartagena de Indias, es ejemplo admirable de la praxis cristiana del amor y del ejercicio de los derechos humanos, de los cuales fue declarado «defensor» en 1985. Ejemplo heroico de lo que debe ser el amor por los más pobres y marginados.

Por: Centro Ignaciano de Reflexión y Espiritualidad – CIRE.

Santuario de San Pedro Claver – Sede de los Derechos Humanos.