Participa de la Novena a San Pedro Claver en el Santuario de San Pedro Claver en Cartagena

Del 31 de agosto al 8 de septiembre, únete a la novena en torno al Patrono de los Derechos Humanos.

La cita es a las 6 pm en la Iglesia San Pedro Claver, ubicada en el centro histórico de la ciudad. Allí inspirados en etapas de su vida, de su amor y servicio, desarrollaremos la Novena a San Pedro Claver.

Compartimos con ustedes el documento para seguir esta oración y reflexión diaria:

Oración Inicial

Te damos gracias Padre bueno porque creaste al ser humano a tu
imagen y semejanza para que viviera en este mundo como hijo
tuyo, y lo redimiste por la pasión de Jesús. Te damos
infinitas gracias por tantos beneficios y por haber dado a
todo el mundo a San Pedro Claver, que tanto contribuyó
con sus fatigas para que los hombres y las mujeres te conocieran y
amaran sinceramente.

Te ofrecemos los méritos de este fiel imitador de Nuestro Señor Jesucristo,
y te pedimos por su intercesión que libres de la esclavitud del pecado, nos
preocupemos del servicio a los demás, movidos por el Espíritu de las Bienaventuranzas que nos llama a promover  una vida digna y justa para todos.

Amén.

DIA 1 – LAS DECISIONES QUE MARCARON SU VIDA.

Tres decisiones marcan la vida de San Pedro Claver en medio de situaciones difíciles, pero respondiendo en ellas a los llamados de Dios.

    • La decisión de ser sacerdote e ingresar a la Compañía de Jesús.

    Pedro Claver nació en Verdú, un pequeño pueblo de Cataluña, España, en 1580. De familia de artesanos humildes, cuando tenía trece años perdió a su madre y a su hermano mayor, pero esta situación no impidió que desde muy joven optara por el servicio a los demás, decidiendo a los 15 años ser sacerdote e ingresando a la Compañía de Jesús a los 22 años.

    • La decisión de irse como misionero a América.

    Estudiando filosofía en el Colegio de Palma de Mayorga, después de muchas conversaciones espirituales con el humilde hermano portero del colegio, San Alonso Rodríguez, escucha el llamado a llevar el evangelio al Nuevo Mundo y  decide ofrecerse como misionero a América.

    • La decisión de entregar su vida a los esclavizados en Cartagena de Indias.

    Llegó a Cartagena en 1610 y encontró la dura realidad de los esclavizados provenientes del África. El crimen de la esclavitud fue de unas dimensiones desproporcionadas: más de 18 millones de personas fueron arrebatadas de sus territorios para ser embarcados en un viaje sin retorno, hacia la muerte o el infierno.

    Para entender el grado de impiedad que tenía el esclavismo basta considerar dos cosas: el hecho de que los esclavizados no tuvieran ningún derecho sobre los hijos que procreaban, pues estos nacían siendo propiedad de los amos, que disponían de ellos a su antojo, y la sospecha de que los habían cazado y los trasladaban por el mar a tierras distantes para devorarlos.

    San Pedro Claver no se quedó indiferente a esta realidad sino que decidió entregar toda su vida al servicio y cuidado de los más débiles siguiendo el ejemplo de las Bienaventuranzas.

    ¿Ante las realidades que vive el mundo el hoy: la violencia, la desigualdad social, la injusticia, la degradación ambiental y la destrucción de nuestro planeta, etc, qué decisiones debemos tomar para asumir responsablemente estas situaciones, como en su época lo hizo San Pedro Claver?

    DIA 2 – APRENDER A MIRAR CON LOS OJOS DE DIOS

    En una sociedad colonial que veía a los esclavizados solamente como una mercancía, un bien de su posesión, San Pedro Claver tiene la mirada de Dios, para reconocer en ellos, la dignidad de hijos suyos. Así, cuando desde la pequeña ventana de su aposento veía llegar los galeones negreros decía: “Cristo mismo viene a nuestro encuentro, debemos ir a socorrerlo”.

    El Papa Francisco nos llama hoy a tener esa misma mirada de San Pedro Claver:

    “En esta perspectiva, los animo a poner la mirada en todos aquellos que hoy son excluidos y marginados por la sociedad, aquellos que no cuentan para la mayoría y son postergados y arrinconados. Todos somos necesarios para crear y formar la sociedad. Esta no se hace sólo con algunos de «pura sangre», sino con todos. Y aquí radica la grandeza y belleza de un País, en que todos tienen cabida y todos son importantes. Todos somos importantes.

    En la diversidad está la riqueza. Pienso en aquel primer viaje de san Pedro Claver desde Cartagena hasta Bogotá surcando el Magdalena: su asombro es el nuestro. Ayer y hoy, posamos la mirada en las diversas etnias y los habitantes de las zonas más lejanas, los campesinos. La detenemos en los más débiles, en los que son explotados y maltratados, aquellos que no tienen voz porque se les ha privado de ella o no se les ha dado, o no se les reconoce. También detenemos la mirada en la mujer, su aporte, su talento, su ser «madre» en las múltiples tareas.” (Papa Francisco, Encuentro con las autoridades, el cuerpoDiplomático y algunos representantes de la sociedad civil; Plaza de armas de la casa de Nariño; jueves 7 de septiembre de 2017, Bogotá)

    DIA 3 – LA DIGNIDAD ANTES QUE LA CARIDAD

    Al hacer sus votos, San Pedro Claver firmó a manera de impronta personal, la frase que hoy repetimos como «esclavo de los esclavos para siempre». Si bien convendría revisar la traducción y las implicaciones históricas de esta declaración; en esta novena nos sirve para reflexionar sobre la dignidad, pues llamarse a sí mismo “esclavo” fue una forma de hacerse igual, de asumir como propia su situación de sometimiento, su lucha por conservar la vida para encontrarse, reinventarse, arraigarse de nuevo al mundo y a la Vida.

    En medio de la barbarie de la injusticia, siendo testigo de la dominación y el daño a sus hermanos , no podía estar en otro lugar que no fuera con ellos: los oprimidos, los esclavizados, los que lo habían perdido todo, tierra, familia, lengua, vínculos afectivos… sus cuerpos eran maltratados, violados, torturados, su fuerza de trabajo explotada para construir un imperio, pero fueron capaces de reinventar su mundo, de recrear su cultura y mantenerse vivos, desde la libertad del Espíritu, la misma que le permitió a San Pedro Claver dedicar su vida al servicio de la libertad y la dignidad de las y los negros de ese momento. Por eso es considerado en Colombia el “Precursor de los Derechos Humanos”.

    Lo que hoy conocemos como Derechos Humanos es posible leerlo como el resultado de las luchas de muchos pueblos en la historia de la humanidad, sin embargo, hay quienes siguen cimentando sus privilegios a costa de los derechos de los demás: ofreciendo condiciones laborales deplorables, apropiándose por vías ilegales de sus tierras, manipulando la ley para su beneficio personal, comprando a funcionarios públicos, etc. con la complicidad de quienes prefieren ignorar o mantenerse al margen para no perder su paz personal; pues quienes resisten a estas maneras de proceder y se ponen de pie a exigir sus derechos, trabajan doble jornada, ponen en riesgo sus vidas y las de sus familias, son señalados por los medios de comunicación, muchas veces criminalizados por la justicia, y en pocas ocasiones logran ver cumplidos sus sueños de una vida digna.

    ¿Estamos comprometidos con las luchas por una vida digna para todos y con el cuidado de “La casa común”?

    DIA 4 – LES HABLÁBAMOS CON NUESTRAS MANOS Y OBRAS…

    Carta de San Pedro Claver a sus superiores el día 31 de mayo de 1627:

    “Ayer treinta de mayo de este año de mil seiscientos veintisiete, día de la Santísima Trinidad, saltó en tierra un grandísimo navío de negros de los Ríos. Fuimos allí cargados con dos espuertas de naranjas, limones, biscochuelos y otras cosas. Entramos en sus casas, que parecía otra Guinea. Fuimos rompiendo por medio de la mucha gente, hasta llegar a los enfermos, de que había una gran manada echados en el suelo, muy húmedo y anegadizo, por lo cual estaba terraplenado de agudo pedazos de tejas y ladrillos, y ésta era su cama, con estar en carnes sin un hilo de ropa.
    Echamos manteos fuera y fuimos a traer de otra bodega tablas y entablamos aquel lugar, y trajimos en brazos los muy enfermos, rompiendo por los demás. Juntamos los enfermos en dos ruedas, la una tomó mi compañero con el intérprete, apartados de la otra que yo tomé. Entre ellos había dos muriéndose, ya fríos y sin pulso. Tomamos una teja de brazas, y puesta en medio de la rueda, junto a los que estaban muriendo, y sacando varios olores, de que llevábamos dos bolsas llenas, que se gastaron en esta ocasión, y dímosles un sahumerio, poniéndoles encima de ellos nuestros manteos, que otra cosa ni la tienen encima, ni hay que perder tiempo en pedirles a sus amos, cobraron calor y nuevos espíritus vitales, el rostro muy alegre, los ojos abiertos y mirándonos. De esta manera les estuvimos hablando, no con lengua, sino con manos y obras que, como vienen tan persuadidos de que los traen para comerlos, hablarles de otra manera fuera sin provecho. Asentámonos después, o arrodillámosnos junto a ellos, y les lavamos los rostros y vientres con vino, y alegrándolos, y acariciando mi compañero a los suyos, y yo a los míos, les comenzamos a poner delante cuantos motivos naturales hay para alegrar un enfermo.”

    Siguiendo el ejemplo de San Pedro Claver preguntémonos: ¿Cuándo alguien está en una situación de desesperación o está pasando muchas necesidades, le ayudamos espontáneamente?

    DIA 5 – BAUTIZO: RECONOCIMIENTO DE HUMANIDAD

    San Pedro Claver y sus compañeros lo primero que buscaban era el reconocimiento de la identidad de cada etíope (así llamaban en la sociedad colonial a los esclavizados), su procedencia, identificaban su contexto familiar y social. Procuraba que cada uno tuviese alimento, vestido y un techo. Mediante el bautismo les otorgaba una identidad.

    Aunque la mayoría de esclavos ya habían sido bautizados en África, antes de ser montados a los barcos, los jesuitas insistían en que había que bautizarlos en Cartagena, mostrando a la sociedad colonial que los etíopes eran igualmente hijos de Dios y poseían la misma dignidad.

    Han pasado varios siglos y hoy declaramos, con los Derechos Humanos, que todos somos iguales y tenemos la misma dignidad, sin embargo, perviven y se acrecientan en nuestro mundo prácticas de discriminación, segregación, exclusión, que afectan a muchas personas.

    ¿De qué manera seguimos hoy discriminando o excluyendo a otros?

    DIA 6 – A CADA UNO LE HABLABA EN SU PROPIA LENGUA.

    Cuenta la historia que San Pedro Claver aprendió a hablar varias lenguas africanas y aprendió el saludo en casi todas, de tal manera que al aproximarse a quienes lograban sobrevivir en los barcos negreros y llegaban a Cartagena llenos de miedo, separados de los suyos –pues parte de la estrategia de la esclavización consistía en separarles de otros miembros de sus tribus-, rodeados por una realidad ajena, llena de signos y símbolos que les maltrataban, les cosificaban y violentaban; encontraban a alguien que se aproximaba a saludarles en su lengua, reconociéndoles su identidad particular, su forma de nombrar lo que les pasaba, que seguramente tampoco sabían cómo llamarle, porque la impotencia, la rabia y los dolores les eran desconocidos. Entonces, encontrar por lo menos un saludo en la propia lengua era un bálsamo, que San Pedro Claver les ofrecía desde la formación humanista que había recibido en la Compañía de Jesús y desde el deseo intenso de compartir su humanidad con los africanos que venían esclavizados y estar a su servicio.

    Reconocer la cultura de la otra persona, sus formas de nombrar e interpretar el mundo, sus sentires, visiones, sueños y maneras de asumir la cotidianidad; es reconocerlo desde su diferencia y valorarlo como forma de conocerse a sí mismo. Muchas veces, las tradiciones y costumbres de otras personas y colectivos nos resultan extrañas y las juzgamos asumiendo que nuestras formas son mejores, superiores o apropiadas; pero antes que valoraciones de este tipo podríamos reflexionar si esas maneras que hemos asumido como convenientes nos conducen a un futuro posible como humanidad y si tal vez, ese lugar desde donde miramos a quienes son distintos a nosotros nos ha sido heredado del orden social en el que vivió San Pedro Claver.

    ¿Qué tan dispuesto(a) estoy a servir desde el vínculo con la otra persona? ¿Cuáles son mis prejuicios sobre las personas con las que comparto diariamente y a las que presto algún servicio?

    DIA 7 –  OTRA VISION DE LA JUSTICIA: SU TRABAJO CON LOS PRESOS EN LAS CÁRCELES DE LA INQUISICIÓN.

    Sin distinción alguna, Pedro Claver visitaba y atendía a los encarcelados, otra visión de justicia, quizá la de Cristo le movía a aportar humanidad en medio de las duras condiciones de los condenados. Les llevaba regalos, los escuchaba, si le pedían que hiciera alguna diligencia, él la hacía puntualmente, insistiendo a los abogados defensores que no omitieran ninguna cosa, “que patrocinaran las causas de esos pobres presos”. Al despedirse, le decía que cualquiera que lo necesitara a cualquier hora lo mandara a llamar, que lo asistiría con mucho gusto y puntualmente.. A los que estaban en celdas de castigo, los visitaba durante mucho tiempo, consolándolos.

    Pedro Claver no trataba al reo como tal, antes bien daba la impresión que se ponía de su lado, por eso ante los reproches de los religiosos respondía: “Sí no incurro en alguna irregularidad dejándolo, mucho menos seré irregular ayudando a salvar a esta alma”. (Tomado de: Pedro Trigo – Pedro Claver, esclavo de los esclavos)

    ¿Cómo mi visión de justicia se puede parecer a la de San Pedro Claver, y de qué forma por el contrario contribuyo a una justicia implacable distante del Evangelio?

    DIA 8 – EL CUIDADO DE LOS MÁS DÉBILES.

    Su afecto a los negros se extendía a su defensa frente a sus amos, como atestigua la negra Isabel Folupo. Cuando sabía que alguno flagelaba a sus esclavos, se presentaba en la casa y con súplicas o con autoridad les pedía que no los azotaran. Su confesionario estaba reservado para los negros, mientras que grandes personajes de la ciudad tenían que hacer cola detrás de ellos si querían confesarse con el jesuita.

    De su predilección por los enfermos daba testimonio un pobre negro que vivía en una choza junto a la muralla o una ciega que visitó fielmente en su bohío durante diez años.  Durante la peste de la viruela que se cebó en Cartagena en
    1633 y 1634 se multiplicó para atender a los damnificados hasta agotar a dos y tres de sus compañeros. Su manteo servía de vestido para los desnudos recién llegados, de almohada y de cama para los enfermos. En vísperas de Pascua reunía a todos los negros de la ciudad para que cumplieran el precepto, los confesaba, les daba la comunión y él mismo les servía un modesto desayuno.

    Además acudía regularmente a la leprosería, hospital de San Lázaro, cuidada por los Hermanos de San Juan de Dios. Allí barría, arreglaba las camas, daba de comer a los enfermos y les llevaba pequeños frascos de licor. Conseguía mosquiteros, limosnas, medicinas y comida para aquel pobre hospital que era un conjunto de bohíos que llegó a albergar hasta setenta leprosos. Los días de fiesta
    les llevaba una comida más fina y una banda de música.

    ¿Cómo cristianos vivimos la opción por los pobres, por los más débiles, como lo hizo San Pedro Claver?

    DIA 9 – EL ESPÍRITU CLAVERIANO HOY.

    San Pedro Claver muere el 9 de septiembre de 1654, y es declarado santo el 5 de enero de 1888. Su Espíritu sigue presente en nuestro pueblo, alentando a las comunidades afrodescendientes que luchan por una vida más digna y enseñándonos a todos a vivir como hermanos.

    • Existe una ley expedida por el Congreso de la Republica, la ley 95 de 1985, que en honor a San Pedro Claver, y a sus compañeros jesuitas Alonso de Sandoval y Nicolás González, declara el 9 de Septiembre día nacional de los Derechos Humanos, y nombra a la ciudad de Cartagena la Sede de los Derechos Humanos en Colombia.
    • El 9 de septiembre de 2015, en el atrio del Santuario de San Pedro Claver, entregamos un mandato popular a la Defensora Regional del Pueblo con la ley y algunas exigencias derivadas de la misma. Dicho gesto fue el punto de partida de una ruta que nos tiene que ir enseñando a ver la ciudad de Cartagena de una manera diferente, incluyente, donde todos los habitantes nos sintamos sujetos de derechos y por tanto responsables de la misma.
    • La tarea debe continuar ahora bajo la inspiración del Papa Francisco, quien visitó nuestra ciudad y las reliquias del santo el 10 de septiembre de 2017, y nos invitó a continuar el camino de la construcción de la paz promoviendo y defendiendo los Derechos humanos:

    No es posible convivir en paz sin hacer nada con aquello que corrompe la vida y atenta contra ella. A este respecto, recordamos a todos aquellos que, con valentía y de forma incansable, han trabajado y hasta han perdido la vida en la defensa y protección de los derechos de la persona humana y su dignidad.

    Como a ellos, la historia nos pide asumir un compromiso definitivo en defensa de los derechos humanos, aquí, en Cartagena de Indias, lugar que ustedes han elegido como sede nacional de su tutela. (Francisco, Homilía de la misa en Cartagena, 10 de septiembre de 2018)

    Queridos hermanos, quisiera dejarles una última palabra: no nos quedemos en «dar el primer paso», sino que sigamos caminando juntos cada día para ir al encuentro del otro, en busca de la armonía y de la fraternidad. No podemos quedarnos parados.

    El 8 de septiembre de 1654 moría aquí mismo San Pedro Claver; lo hacía después de cuarenta años de esclavitud voluntaria, de incansable labor en favor de los más pobres. Él no se quedó parado, después del primer paso siguieron otros y otros y otros.

    Su ejemplo nos hace salir de nosotros mismos e ir al encuentro del prójimo. Colombia, tu hermano te necesita, ve a su encuentro llevando el abrazo de paz, libre de toda violencia, esclavos de la paz, para siempre. (Francisco, palabras de despedida en su visita a Cartagena, 10 de septiembre de 2017)

    ¿Cómo contribuyo a construir una ciudad donde se respeten los Derechos Humanos?

    Misericordia y ternura. Sebastian Salamanca, SJ.

    GOZOS

    Enséñanos Pedro Claver,

    de Jesús, su modo de proceder.

    El llamado de Dios en ti, Pedro Claver,

    en tu vida interiormente siempre resonó,

    desde Verdú, por tus padres guiado de su mano,

    se cumplió lo que dijeron de ti: “Dios le haga un buen cristiano”.

    Un deseo ardiente de servir a Dios y a tus hermanos

    en lozanía de tu juventud pronto despertó.

    Para en todo amar y servir,

    en Tarragona, la Compañía de Jesús te recibió.

    Enviado por Dios llegaste a Cartagena,

    en donde esclavizados a muchos hermanos encontraste,

    por tu entrañable amor remplazaste sus cadenas,

    abrazándoles y sirviéndoles, seres humanos rescataste.

    Desde tu ventana hacia la mar tu vista posabas,

    hasta llegar a playa el barco negrero  tú esperabas,

    abriendo tu corazón también abrías tu capa,

    para abrigar al niño que entre todos moribundo aquí llegaba.

    Cada día en tu oración y en la calle, al mismo Cristo tú contemplabas,

    cuando en las llagas de tus negros, las heridas de Jesús tú enjugabas,

    con lágrimas de impotencia y de dolor al opresor perdonabas,

    como amó Cristo en la Cruz a quienes la vida le quitaban.

    Tu grito por la igualdad y la justicia nunca cesó,

    y acabar la esclavitud de aquella época el mundo ver logró,

    fue tu noble actuar, ante la escucha del esclavo su clamor,

    lo que te hace hoy de los Derechos Humanos, su noble precursor.

    Intercede por nosotros bienaventurado Pedro Claver:

    Ante las esclavitudes de hoy, actuemos con anhelos de liberación.

    Movidos por nuestro mismo Señor, nos entreguemos como tú,

    siendo instrumentos de Paz, Perdón y Reconciliación.

    Hablando no con lengua, sino con manos y obras en tu diario quehacer,

    enséñanos en ti, Pedro Claver, de Jesús, su modo de proceder.

    Letanías a San Pedro Claver

    San Pedro Claver. Ruega por nosotros

    Esclavo de los esclavos.

    Precursor de los Derechos humanos

    Sacerdote abnegado

    Misionero incansable

    Apóstol de Cartagena

    Amante de los pobres

    Cuidador amoroso de los enfermos

    Patrono de Colombia

    Esclavo de la paz…

    Oración Final

    Oh. Dios, que con el fin de llevar el evangelio a los esclavizados, dotaste a San Pedro Claver de admirable amor
    y paciencia; concédenos por su intercesión y ejemplo,
    que superemos todas las discriminaciones sociales, y  amando a todos con sincero corazón, nos comprometamos en la búsqueda de la paz y la reconciliación.
    Por Jesucristo nuestro Señor.